Suspensión hidroneumática: ¡Te echamos de menos!

Hubo un tiempo en que los coches era diferentes unos de otros. Bueno, no todos eran diferentes. Los Citroën no era diferentes… ¡eran MUY diferentes! Y una de las cosas que les hacía muy diferentes era su exclusiva suspensión hidroneumática… ¡La echamos de menos!

Historia, de 1954 a 2017

Muchos creen que la suspensión hidroneumática nace con el Citroën DS… pues no. Porque antes, en 1954, aparece una versión del Traction Avant 15 Six denominada H. ¿Y qué significaba esa H? Muy sencillo: Hidroneumática. Por simplificar, se utilizó solo en el tren trasero, como una especie de “banco de pruebas” en situaciones reales de este tipo de suspensión que realmente empezó a ganarse su fama con el Citroën DS.

¿Por qué solo en el eje trasero? Porque una de las ventajas de esta suspensión es que mantienen el nivel constante indistintamente del peso que soporta. En un coche con motor delantero y de cinco plazas, la variación de peso en el tren trasero de ir cargado a descargado en muy notable.

Este tipo de suspensión ha sido utilizado en el eje posterior de berlinas de Mercedes-Benz y Rolls Royce e incluso en camiones y vehículos militares.

Aquí tienes la historia de Citroën.

Suspensión: Diferencias

Una suspensión tiene, básicamente tres partes: Los elementos de guía, un elemento elástico y un amortiguador. En una suspensión convencional el elemento elástico suele ser un muelle helicoidal de acero, aunque puede ser unas ballestas de láminas, los más usado al principio, o unas barra de torsión como las usadas por el escarabajo, los primeros Porsche 911 o la saga de los Renault R-4, R-5, R-6 y R-7 entre otros.

Incluso pueden ser tacos de goma, como los fue en el caso de los Mini y otros coches de BMC con su sistema Hydrolastic o incluso en la F1 el caso del Hesketh 308C (1973) diseñado por Harvey Postlethwaite. El amortiguador, hoy día siempre es hidráulico. Un simple tubo lleno de aceite unido al chasis con una barra con un pistón agujereados unida a la rueda.

En este vídeo te explicamos cómo funciona las suspensiones en un coche.

Hidroneumática: El milagro

En una hidroneumática el muelle y el amortiguador se sustituye por una esfera metálica, de las que habéis oído hablar y que se ven a simple vista al abrir el capó. Esa esfera está dividida por la mitad por una goma especial. En la mitad superior tiene nitrógeno a presión, a mucha presión, a superior que el acero.

En la parte inferior está el líquido hidráulico a presión. También tiene un cilindro con su embolo y unas válvulas y esta es la parte que ejerce de amortiguador. Pero con una ventaja: Si aumentamos la presión de ese líquido, podemos variar la altura y la dureza del coche… La presión de este líquido puede llegar a los 200 bares.

Una de las características de esta suspensión que permite que el coche no varíe de altura a pesar del peso.

Os he descrito la suspensión más sencilla y la inicial, porque con el tiempo se fue sofisticando con más esferas y con sistemas electrónicos que gestionaban muchos parámetros… eso lo iremos viendo en la lista de coches «hidroneumáticos». Tampoco hay que olvidar que este sistema de suspensión se «entiende»; como comillas, con la dirección y los frenos, pues el líquido y la bomba de presión son las mismas.

1955: Llega el Citroën DS

El Citroën DS se adelanta muchos años a sus rivales y una de las razones era por su suspensión que permitía un grado de confort desconocido hasta ese momento. Cuando todavía muchos rivales usaban ballestas o ejes rígidos, el salto que supuso este modelo fue increíble. Y te das cuenta, incluso, cuando lo pruebas hoy, pues sigue ofreciendo un confort no como el de modelos actuales, sino mayor.

Citroën GS, más accesible

En 1970 la suspensión hidroneumática se populariza con el Citroën GS, un coche relativamente pequeño y accesible, pero con suspensión hidroneumática… un coche muy especial, muy Citroën que ya en su momento entusiasma a algunos y horrorizaba a otros. Era un coche excepcional que para mí tuvo dos pecados: Ciertas reparaciones eran caras y, para mí el principal pecado, siempre estuvo sub motorizado, su chasis y suspensión podría haber admitido muchos más caballos. Por eso en el vídeo de «Coches que nunca existieron… pero debieron existir» nos inventamos el GS Turbo…

En 1975 aparece en sustituto del DS, el precioso y también mítico Citróën CX. Un coche al que en mi opinión la historia le ha hecho justicia.

No me olvido del SM

¡Como me voy a olvidar de uno de mis coches favoritos! Por «necesidades narrativas» me he saltado el SM, aparecido en 1970 y que no era accesible pero sí tenía un motor V6, nada menos que Maserati, de 170 CV. Para mí la obra maestra de Robert Opron diseñador de coches tan magníficos como este, como el CX, el Alpine A310. Pero el SM marcaba unas cotas de confort y eficacia para un tracción delantera, inconcebibles en su época… pero fracasó.

Llegan los Años 80

Ya en los Años 80 llegan dos coches que me apasionan y que probé en el momento de su presentación y luego en numerosas ocasiones. Hablo de nada menos que el Citroën BX aparecido en 1982 y del XM que se presentó en 1989.

El BX lo diseño nada menos que Marcello Gandini y, hoy día, me sigue pareciendo precioso. Y sí tuvo motores a la altura, pues el GTi 16 válvulas de 160 CV se llevaban de maravilla con este bastidor. Citroën siempre recurría a diseñadores de muy alto nivel. El Citroën XM, diseñado nada menos que por Bertone, me cautivó…

El coche que no se inclina

Citroën pasó del coche que se inclina, pero no se cae, el 2 CV, al coche que no se inclina. Llega el Xantia en 1993, diseñado por Bertone. Igual que os digo que el XM me cautivó… el Xantia nunca lo hizo por su estética. Pero sí por su comportamiento, sobre todo la versión denominada Xantia Activa que contaba con una suspensión hidroneumática muy evolucionada que además de mantener la altura constante… hacían que el coche no se inclinase. Probé ese coche y era increíble.

Evolución constante

El 2001 aparece el Citroën C5 y en 2005, el Citroën C6. La suspensión, gracias a la electrónica, no deja de evolucionar para bien… y de encarecerse. En 2017 sale de fabrica un Citroën C5 XTR… el último Citroën con suspensión hidroneumática.

Conclusión

La suspensión hidroneumática supuso un salto adelante importante. Era una maravilla y lo sigue siendo. Entonces, ¿por qué Citroën la abandono? Este tema vale la pena abordarlo en detalle y por eso, lo haremos en otro vídeo que ya anunciamos: «¿Por qué fracasó la suspensión hidroneumática?», aunque yo no hablaría de fracaso.

Comparte

Te puede interesar