Reconozco que con Suzuki tengo una debilidad. En un mundo del automóvil obsesionado con las pantallas gigantes, las luces de neón en el habitáculo y la complejidad innecesaria, Suzuki sigue fabricando coches que se entienden a la primera. Por eso, cuando anunciaron que su primer coche eléctrico global sería un Vitara, tuve sentimientos encontrados. ¿Perdería su esencia? ¿Se convertiría en un “electrodoméstico” más? Tras probar a fondo el nuevo Suzuki eVitara, la respuesta es… mejor lee la prueba.
Es cierto: Han tardado en llegar. Sí. Pero han hecho algo que parecía muy difícil, hacer un VE “muy Suzuki”: Un eléctrico honesto, robusto y, por fin y como no podía ser menos en un Suzuki, capaz de salir del asfalto sin que nos entre el sudor frío.
“High-Tech & Adventure”
Por fuera, el eVitara no es un Vitara térmico con una rejilla tapada. Es un coche completamente nuevo, Un diseño que grita robustez. Está construido sobre la plataforma específica HEARTECT-e, pero mantiene esa silueta cuadrada y decidida que esperamos de este nombre. Con sus 4,27 metros de largo, se posiciona perfectamente en el segmento B-SUV, aunque sus formas musculosas lo hacen parecer más grande.

Lo que más me gusta es que no intenta ser futurista de forma impostada. Los pasos de rueda marcados, las protecciones plásticas generosas y una altura libre al suelo que promete alegrías fuera de la carretera nos dicen que este coche ha sido diseñado para ser usado, no solo para ser admirado en un semáforo.
La filosofía de diseño la llaman “High-Tech & Adventure”, y por una vez el departamento de marketing ha dado en el clavo: es tecnológico por dentro, pero aventurero por fuera.

Interior: Funcionalidad frente a postureo
Si entras en el eVitara esperando un despliegue de cristales curvos que ocupan todo el salpicadero, te has equivocado de coche. Y me alegro. Suzuki ha optado por un diseño que ellos llaman “Military-grade” en algunas de sus partes por la robustez de sus materiales.
Pero, eso sí, tenemos dos pantallas horizontales unidas en un mismo marco: una de 10,25 pulgadas para la instrumentación y otra de 10,1 para el sistema multimedia.

Lo mejor es que la ergonomía es “de las de antes”: las de las buenas. Hay botones físicos para lo que importa. El tacto de los materiales es sólido; quizás hay más plásticos duros que en un “Premium” de los de ahora, pero sabes que dentro de diez años seguirán en su sitio sin hacer un solo ruido.
La habitabilidad es sorprendente para su tamaño exterior gracias a una generosa batalla de 2,70 metros. Cuatro adultos viajan con total comodidad, y el maletero, aunque no es el más grande del segmento (ronda los 306 litros), es muy aprovechable por sus formas regulares.

Muy Suzuki: El sistema AllGrip-e y sus baterías
Entremos en el “meollo” técnico. Suzuki no ha querido complicaciones químicas extrañas y ha apostado por la fiabilidad de las baterías LFP (Litio-Ferrofosfato). Hay dos opciones: una de 49 kWh para los que buscan un uso más urbano y una de 61 kWh para los que, como yo, queremos salir a carretera sin mirar el indicador de carga cada cinco minutos.
Pero la verdadera noticia es el sistema AllGrip-e. A diferencia de otros SUV eléctricos que simplemente añaden un motor atrás para decir que son 4×4, Suzuki ha diseñado un sistema que coordina ambos ejes con una rapidez que solo la electrónica puede ofrecer. La versión tope de gama cuenta con dos motores independientes (e-Axles) que entregan una potencia combinada de 184 CV (135 kW) y un par motor de 300 Nm.
Este sistema incluye un Modo Trail que actúa como un diferencial de deslizamiento limitado. Cuando una rueda pierde tracción en una zona de barro o arena, el sistema frena esa rueda y manda el par a la que tiene agarre. Es eficacia pura, sin piezas mecánicas pesadas, aprovechando la inmediatez del motor eléctrico.

Para la versión de tracción delantera, la potencia es de 144 CV o 174 CV según la batería elegida, lo cual es más que suficiente para mover con soltura los aproximadamente 1.700 kg del conjunto.
¿Cómo va? Sensaciones de conducción
Al volante, lo primero que notas es que el eVitara se siente “ligero” de dirección pero muy plantado. No tiene ese tacto artificial de otros eléctricos que parecen videojuegos. En ciudad es un juguete; gira en un pañuelo (10,4 metros de diámetro de giro) y la respuesta del motor es instantánea pero suave, sin tirones innecesarios.
En carretera, el aplomo es notable. El centro de gravedad bajo, gracias a las baterías situadas en el suelo del coche, le da una agilidad en curvas que el Vitara térmico no tenía. Pero donde realmente me ha sorprendido es fuera del asfalto. Me atreví a meterlo por un camino de rotos considerables y la suspensión trabaja de maravilla. No es un Jimny, no nos equivoquemos, pero llega mucho más lejos que cualquier otro B-SUV eléctrico del mercado actual.

En cuanto al consumo y autonomía, con la batería de 61 kWh, el eVitara homologa unos 400 km de autonomía WLTP. En mi prueba, con un uso mixto, la cifra real se sitúa en torno a los 320-340 km. Si te mueves solo por ciudad, puedes incluso superar los 450 km sin mucho esfuerzo.
La potencia de carga rápida llega hasta los 90 kW, lo que permite pasar del 10% al 80% en unos 45 minutos. No es la carga más rápida del mundo, pero está en la media razonable para este segmento.
Precio: La honestidad por bandera
Suzuki España ha estructurado la gama en dos acabados principales: S2 y S3. Desde el más básico (S2), el coche ya viene con todo lo necesario: control de crucero adaptativo, cámara de visión trasera, conectividad completa y faros LED.

Los precios son uno de los grandes argumentos de venta:
- El eVitara S2 (49 kWh) arranca en los 28.675 € (incluyendo ayudas y descuentos).
- La versión S3 (61 kWh 4WD AllGrip-e) se va a los 38.975 €.
Es refrescante ver que todavía se pueden lanzar eléctricos por debajo de la barrera de los 30.000 euros que sean coches “de verdad”, con capacidad para salir de la urbe sin complejos.
Conclusión: Suzuki lo ha vuelto a hacer
El eVitara es el coche perfecto para el que quiere dar el salto al eléctrico pero no quiere dejar de tener un coche “para todo”. Han tardado en llegar, pero han traído algo que el mercado necesitaba: un SUV eléctrico que no tiene miedo a mancharse de barro.
No es el más lujoso, ni el que más acelera, ni el que más pantallas tiene. Pero es, posiblemente, el eléctrico más honesto que he probado en mucho tiempo. Es “muy Suzuki”: práctico, robusto y con ese sistema 4×4 que te da la libertad de seguir explorando cuando el asfalto se acaba.
Si el Vitara térmico fue el coche de una generación, este eVitara tiene papeletas para ser el referente de la nueva era para quienes buscan algo más que un simple medio de transporte urbano.


