Cuando el calor aprieta nuestros coches, especialmente nuestros motores, sufren. Unos piensan que un motor térmico, que trabaja normalmente a 90 grados, con más de 30 grados sufre mucho. Otros, que los motores eléctricos, con una temperatura de trabajo inferior 30 grados y sus baterías, lo llevan aún peor. Y por último, hay quienes opinan que los híbridos, que usan ambos tipos de propulsión a la vez, son los que peor lo llevan… te vamos a sacar de dudas y te daremos algunos consejos.
Siempre se dice que la temperatura optima de trabajo de un motor de combustión se sitúa en torno a los 90 grados… pero en nuestros motores térmicos el interior en la cámara de combustión, en momentos puntuales, se acerca a los 2.000 grados.
En perfecto estado…
Un coche normal, con todo en perfecto estado, puede funcionar sin problemas con temperaturas de 40 grados o superiores… si está en movimiento. Cuando está parado, caso de una gran ciudad, a veces los electroventiladores, que se ponen en marcha para forzar el paso de aire por el radiador, pueden no ser suficientes.
En general lo son… insisto, si el coche está en perfecto estado. Pero si el radiador esta parcialmente tapado por grasa, insectos o suciedad, los manguitos están reblandecidos porque son muy viejos, la bomba de agua no funciona a pleno caudal o el termostato no abre del todo… pues la cosa se complica y el líquido de refrigeración comienza a hervir. La avería de junta de culata quemada, está a la vuelta de la esquina.
Hay que tener especial cuidado con coches veteranos o directamente clásicos. No solo porque su sistema de refrigeración puede no estar en plena forma, sino porque incluso estándolo, puede no ser tan eficaz. Por ejemplo, coches con refrigeración por aire, como pueda ser un 2 CV, lleva peor el calor extremo… aunque se defienden mejor de lo que piensas. De hecho, el Citroën 2 CV triunfó en África.
La culata, lo más frágil
Cuando un motor térmico sube de temperatura, la culata, casi siempre de aluminio y más “frágil” que el bloque motor, se deforma, la junta de culta se “quema” y parte de la presión del motor se pasa al circuito de refrigeración. No es el único problema. Trabajar a exceso de temperatura supone en general un mayor desgaste del motor, de todas las partes móviles, un trabajo extra para los manguitos de la bomba de agua del circuito de refrigeración y puede llegar a provocar “auto-encendido” es decir, que la gasolina “explote” antes de que salte la chispa.
Cuando hace calor el aire se dilata y a igualdad de volumen, contiene menos oxígeno. Con lo cual, el rendimiento baja. Es lo mismo que hacen los intercooler, pero al revés: Los intercoolers enfrían el aire, para que entre más oxígeno y con temperaturas altas, a igualdad de volumen, es decir, de cilindrada, hay menos oxigeno… y el motor rinde menos. Los motores turbo son especialmente sensibles al aire caliente.
Motores eléctricos
Los motores eléctricos sufren poco con el calor. Trabajan entre unos 20 y 30 grados, y aunque en el ambiente tengamos 40 o 50ª este tipo de motor mantiene su eficiencia. Pero los componentes electrónicos y sobre todo la batería sí son muy sensibles a las altas temperaturas. Hasta el punto de que, si la batería excede cierta temperatura, el sistema puede “cortar” total o parcialmente la corriente para protegerla.
Recuerdo un día de verano en un coche eléctrico cuando de repente el coche dejo de correr, el motor ofrecía como unos 2/3 de su potencia y me apareció en el panel de instrumentos el indicador “power limited”. Esto no se cuenta mucho. Sin llegar a este extremo, con mucho calor las baterías pierden rendimiento, lo que se traduce en menor potencia, pero, sobre todo, en menor autonomía. Y si a eso le unes el uso del aire acondicionado… pues es “la tormenta perfecta”.
Diversas fuentes, entre ellas la propia Renault, te avisan de que con temperaturas por encima de los 30 grados la autonomía se reduce hasta un 30 por ciento. Si la temperatura es mayor o además usas el A/A puede recortarse hasta un 50 por ciento.
Con un coche térmico, por despiste o porque eres un “bruto” puedes destruir tu motor… en un eléctrico no, porque es más listo y si la batería pasa de una cierta temperatura… el coche corre menos y puede llegar a pararse… pero ni va a explotar ni va a arder. Tranquilo.
En todo caso las altas temperaturas no afectan a la vida y durabilidad de las baterías, pues, el calor extremo envejece aceleradamente las baterías y acortan su vida útil. Un consejo: Con mucho calor no trates de cargar las baterías al 100×100, lo cual también las sobrecaliente, confórmate con el 70 u 80 por ciento y tu batería lo agradecerá. Como en los térmicos, el calor también puede afectar conectores, aislamientos y componentes electrónicos, ciertos aislantes, placas de circuitos y todas esas cosas que llevan estos coches.
Coches híbridos
Siempre decimos que los híbridos reúnen lo mejor de dos mundos, pero hoy decimos que reúne lo peor de dos mundos, porque les afectan los problemas de unos y de otros… Esa es la mala noticia, la buena es que les afecta menos. Porque en un híbrido, sea “Mild Hybrid”, convencional o enchufable, el sistema eléctrico es una “ayuda” y resulta menor crítico.
Además, juegan con otra ventaja: Los híbridos, de media, son coches jóvenes no comparados con los eléctricos, que por ahí andan, pero sí con los térmicos. Y en estos casos la “modernidad” es una ventaja.
Los más sensibles al calor: los eléctricos
Unas cosas con otras, el tipo de tracción más sensible al calor es el eléctrico. El motivo es muy simple: Aunque no tenga ninguna avería ni se rompa nada, vas a notar reducciones muy serias en potencia y autonomía. Además de acortar la vida de la batería. El térmico, si está en buen estado, se defiende bien del calor. Es cierto que, sobre todo si es turbo, puedes notar merma de prestaciones, pero nunca superaran el 5/10 por ciento.
El mayor inconveniente del térmico es que si no esta bien mantenido y-o lo fuerzas, puede provocar una vería cara. Y es cierto que los híbridos sufren los inconvenientes d unos y otros… pero también es cierto que los sufren en menor medida. Así que no podemos decir que sean los más perjudicados por el calor, casi se podría decir incluso lo contrario.
Algunos consejos
- Siempre que puedas, huye de viajar a las horas de más calor. Y si no te molesta, plantéate viajar de noche, más fresco y con menor tráfico.
- Aparca a la sombra. No siempre es posible. Y si es al col pon el parasol y bajo un centímetro las ventanillas.
- Revisa el coche antes de salir. El térmico, clave los niveles y la batería… la de 12 voltios; eléctricos e híbridos. que funcionan el sistema de ventilación de las baterías.
- Software actualizado. Especialmente en híbridos y eléctricos.
- No abuses del aire acondicionado, en todos por tu salud, en los eléctricos por tu salud y tu autonomía.
- No cargues a tope ni al sol. Poner tu coche a cargar al 100×100 a pleno sol… no es buena idea.
- Pre-acondicionamiento. Sobre todo, en eléctricos, si puede pon a enfriar el coche y la batería cuando aún este enchufado.

