Compré un SAAB 9.5 y al poco tiempo la marca anunció su cierre. Los clientes nos quedamos huérfanos y no sabemos bien cuál será el futuro de nuestros coches.
Pregunta
Tengo un SAAB 9.5 sedán Vector 2.0 TTiD, que compré en enero de 2011, es decir, es el modelo “nuevo”. Lo compre fundamentalmente por el diseño que me encantó y por la experiencia de un par de amigos con el 9.5 anterior y que iban de maravilla.
Lo cierto es que poco después de comprarlo, la fábrica cierra y nos quedamos “huérfanos” y con incertidumbres lógicas. Pero 15 años después y sin que haya tenido ninguna avería de importancia, no me arrepiento de la compra. Sigue siendo un cómodo, seguro, fiable y que me da muchas satisfacciones cada vez que cojo carretera y autopista.
La duda que me provoca la consulta es: ¿tú también consideras que es un gran coche? y sobre todo, ¿crees que debo mantenerlo en mi garaje aunque no tenga garantizado ni un taller oficial al que llevarlo ni las piezas de repuesto? (algún problemilla he tenido al respecto).
Respuesta
Si era el coche que te gustaba y te ha durado en perfectas condiciones quince años ¿qué más quieres? Muchos coches modernos no durarán tanto tiempo…
Desgraciadamente Saab cerró sus puertas, aunque hay muchos coches circulando por el mundo y es probable que siga habiendo repuestos muchos años, aunque no sean fáciles de localizar.
Desde luego te hará más servicio conservándolo que vendiéndolo, ya que también será difícil encontrar comprador con el problema de la desaparición de la marca, salvo que sea un entusiasta de Saab como tú.
Ahora que no tienes averías, dedica algo de tiempo a buscar suministradores de recambios a través de Internet. Así cuando surja la próxima, ya sabes dónde acudir. Y exprime el coche hasta que se agote, ya que no te darán nada por él, sobre todo si está roto.

