Tengo un Honda Civic, que sufre mucho puesto que vivo junto al mar y el salitre y la humedad afectan a la carrocería.
Pregunta
Tengo un Honda Civic LX 1.8 modelo 2012 que mecánicamente sigue funcionando muy bien y el cual cuido estéticamente con el mayor esmero. Sin embargo, al vivir en una ciudad costera, el salitre, la humedad, el sol e incluso la arena hacen que conservarlo en buen estado requiera cada vez más atención y mantenimiento.
He pensado en cambiarlo por un Honda HR-V 1.5 2026. Mi idea no es solo tener un carro más moderno, sino también uno con mayor altura al piso, mejor eficiencia y que probablemente tenga disponibilidad de repuestos durante muchos más años. Además, podría protegerlo desde el primer día contra la corrosión, el sol y el ambiente marino.
Mi pregunta es: ¿cuándo tiene sentido cambiar un carro que todavía funciona bien, pero cuyo deterioro por el ambiente es constante? En ciudades como Cartagena se desgastan la pintura, los plásticos, los cauchos, aparecen problemas de corrosión y hasta el interior sufre por el sol. ¿Existe un punto en el que seguir conservándolo deja de ser la decisión más inteligente?
Respuesta
No hay una norma para estos casos. Estamos de acuerdo con que la humedad, la sal, el sol… son los peores enemigos de la pintura y la chapa de la carrocería. Los interiores pueden protegerse del sol con pantallas bajo los cristales mientras está aparcado; o con cristales tintados, si lo permite su legislación de tráfico.
Lo adecuado para mantener el vehículo sano el mayor tiempo posible es guardarlo en garaje y lavarlo con agua dulce muy a menudo (por arriba y por abajo). También aplicar después cera a la pintura. Dura mucho más.
Sobre si es recomendable cambiarlo o no, por supuesto que la tecnología de 2026 es muy superior a la de 2012, aunque hay muchas más piezas y electrónica que se pueden romper o averiar. Eso sin contar con el elevado precio.
A veces conviene mantener el coche mientras sea útil y seguro. Darle una mano de pintura puede ayudar bastante a proteger la chapa (y sanear allí donde haya aparecido óxido, si es poco). No cuesta mucho y da una nueva vida. ¿El momento de venderlo? cuando ofrezcan más por él. Oxidado o averiado no valdrá ya nada.
